Base Aérea Capitán Andrés María Díaz
Ser aviador para Andrés María Díaz Díaz fue su aspiración y la perseverancia el camino para lograrlo. Formado inicialmente como oficial del Ejército, solicitó transferencia a la Escuela Militar de Aviación de Madrid, donde obtuvo las alas de piloto militar en 1929. Con el ímpetu propio de la juventud, comprendió que el éxito de la aviación está en la suma de esfuerzos, siendo el mantenimiento uno de los pilares de la operación. Esta fue la bandera con la cual luchó por la creación de la Escuela de Mecánicos, porque así como había una Escuela de Pilotos, se requería una para técnicos de aviación.
En principio, la formación de los mecánicos, antecesores de los suboficiales técnicos, estuvo integrada a la de pilotos en la Escuela Militar de Aviación entre 1919 y 1932, año en que fue creada la Escuela de Radiotelegrafía y Mecánica, con legislación adecuada y estructura formal. No obstante, la Base Aérea cobró vida al ser ubicada, en 1971, en las actuales instalaciones de Madrid, Cundinamarca.
Las transformaciones nacionales también se han reflejado en los nombres recibidos a lo largo de su historia: Escuela de Radiotelegrafía y Mecánica de Aviación, Escuela de Mecánicos de Aviación, Escuela de Clases Técnicas, Escuadrón Escuela Aerotécnicos Militares, Grupo Escuela de Formación de Suboficiales y, finalmente, Escuela de Suboficiales. Una evolución progresiva del personal en consonancia con los tiempos y los avances tecnológicos, que pasó de mecánicos a Suboficiales Técnicos, integrando el escalafón de las Fuerzas Militares. Su ubicación estratégica en Madrid, frente al Comando Aéreo de Mantenimiento, permite la integración, teórica y practica, de los futuros suboficiales de mantenimiento de la Fuerza a lo largo de su formación.
En 1932, el pénsum visto por el primer curso de mecánicos contemplaba las materias de orden cerrado, gimnasia, física, matemáticas, historia patria, táctica, aerodinámica, mantenimiento de aeronaves, mecánica, carpintería, entelaje, motores y láminas. A medida que la aviación militar crecía en número de aviones y personal calificado, los cursos se hicieron más frecuentes, numerosos y completos, exigiendo mayor grado de cultura humanística e idoneidad de los aspirantes. En 1947, la Fuerza envió los primeros suboficiales en comisión a la Escuela para la América Latina del Comando Aéreo del Caribe, en San Antonio, Texas. El paso de motores recíprocos a turbohélices y turbojet, obligó a agregar materias, entre ellas la electrónica, factor decisivo en los sofisticados sistemas de instrumentos, vuelos y comunicaciones.
Cuando en 1971, la Escuela pasó a denominarse Escuela de Suboficiales, esufa, se le encomendó además de la formación de los nuevos suboficiales, tanto técnicos como de Infantería, la tarea de adelantar todos los cursos de capacitación para ascenso de los suboficiales de la Fuerza. Al terminar el curso obtenían el grado de Técnico Cuarto y Tecnólogos Aeronáuticos con énfasis en aviones a reacción, aviones convencionales, motores a reacción, motores recíprocos, electrónica a bordo y electrónica terrestre. Los infantes de aviación recibían el grado de cabos segundos y tecnólogos en administración o seguridad aeronáutica, con especialidades en policía militar, contraguerrilla, paracaidismo y administración.
En 1984 se estableció como uno de los requisitos de ingreso a la Escuela, haber cursado estudios de bachillerato completo, aunque para la especialidad de Infantería siguió existiendo la posibilidad de ingresar sin haberlo terminado. Se organizó entonces en la Escuela el Colegio Nocturno de Bachillerato, con el fin de nivelar los estudios académicos, tanto del personal civil como del personal militar en formación. Al colegio tenían acceso los alumnos militares que habían cursado cuarto y quinto de bachillerato al ingresar a la Escuela y los empleados civiles y personal del municipio de Madrid que deseaban aprovechar la institución educativa para terminar sus estudios de bachillerato. No obstante, esta figura desapareció dos años después.
Con el ingreso de alumnos bachilleres, la Escuela de Suboficiales dio el gran paso de una educación no formal, con programas académicos homologados al bachillerato técnico en las diferentes ramas del mantenimiento aeronáutico, a una Escuela de Suboficiales de Educación Superior. Este cambio de filosofía obedeció fundamentalmente al desarrollo aeronáutico en Colombia y el mundo, motivado por el paso de aviones de motor a pistón a aviones de motor a reacción. Se sumó a ello la implementación en la aviación de sistemas hidráulicos, neumáticos, eléctricos, de comunicaciones y, con ello, la necesidad de perfeccionar sistemas de seguridad y formar profesionales que estuvieran en capacidad de interpretar los cambios tecnológicos presentes y futuros en el campo de la aeronáutica.
En 1992 se obtuvo la licencia de funcionamiento de la Escuela como Institución Tecnológica y el plan inicial de estudios, previsto para un período de cinco semestres, se amplió a seis, en concordancia con el tiempo de duración del suboficial en la Escuela y las sugerencias del ICFES. El futuro suboficial-alumno no solo estaría capacitado en mantenimiento de aeronaves, sino en el diseño de nuevos modelos tecnológicos con proyección en la industria de componentes aeronáuticos como metalmecánica, fundición, soldadura y aeropartes.
Dos años después, se inició el proceso de graduar los primeros tecnólogos aeronáuticos en Colombia. Se establecieron los primeros convenios interinstitucionales en cuanto a educación superior para la capacitación, actualización y proyección de los docentes, y se reestructuró el área tecnológica de los programas curriculares con las especialidades de mantenimiento aeronáutico, electrónica aeronáutica, tecnología aeroindustrial, administración aeronáutica, control de tránsito aéreo y seguridad, dándole más solidez al proceso de formación de los tecnólogos aeronáuticos.
La acreditación de alta calidad, otorgada por el Ministerio de Educación Nacional a cinco de los seis programas tecnológicos de la Escuela de Suboficiales en 2006, la convirtió en punta de lanza de las iniciativas relacionadas con educación superior dentro y fuera de la Fuerza Aeroespacial, además de ser la plataforma para, cinco años después, alcanzar la acreditación institucional. Como parte del proceso académico y de formación, los alumnos de todas las especialidades tienen la oportunidad de asistir a los cursos dictados por la Inter-American Air Forces Academy, IAAFA v, en San Antonio, Texas, Estados Unidos.
A 2017, habían egresado de ESUFA 89 cursos regulares de suboficiales, 11 de escalafonamiento y 25 del cuerpo administrativo. Al siguiente año se estandarizó la designación numérica, graduándose los cursos 91 Regular, Curso 91SCA Cuerpo Administrativo y Curso 91CES Cuerpo de Escalafonamiento.






