“Los aviadores no mueren, solo vuelan más alto”. Dos años después de recibir las alas como piloto militar, el subteniente Álvaro Bernal ofrendó su vida en una misión de orden público en el departamento del Casanare. Su familia entregó un héroe a la Patria y su sacrificio ejemplifica el juramento que todo militar hace por la defensa de la nación.
A finales de la década de los cuarenta, la Fuerza Aeroespacial inició su presencia en el área del Casanare con el Escuadrón Mixto de los Llanos Orientales, realizando misiones de reconocimiento armado, observación y transporte aéreo, en razón de la delicada situación de orden público en el oriente colombiano.
Con la desactivación del Escuadrón en la década de los cincuenta, estas operaciones fueron responsabilidad del Comando Aéreo de Combate No. 2, CACOM 2, en Apiay, Meta. El incremento de activos estratégicos en esa zona, sus pozos petroleros y el oleoducto Caño Limón-Coveñas, amenazados por grupos al margen de la ley, especialmente el Ejército de Liberación Nacional, ELN, motivó a la Gobernación de Casanare a proponer a la Fuerza Aeroespacial Colombiana en 2004 la construcción de una Base Aérea en las instalaciones de la British Petroleum Company, ubicadas en terrenos del aeropuerto El Alcaraván de Yopal.
Nació así el Grupo de Combate No. 22, en agosto de 2008, unidad subordinada al CACOM 2; constituyéndose en octubre de 2009, como Grupo Aéreo del Casanare, GACAS. Se asignan entonces a la Base helicópteros Rapaz AB-212, Black Hawk UH- 60, Arpía AH-60L, Huey II; aviones de Combate Bronco OV-10, Sky Master C-337 y Caravan C-208. Los Sky Master cumplirían con éxito las misiones de reconocimiento e inteligencia, labor fortalecida más tarde por el sistema de Aeronaves Remotamente Piloteadas, ARP.
El GACAS tiene gran responsabilidad en el sistema de defensa aérea de la nación con la vigilancia y control del espacio aéreo para detección de vuelos irregulares o actividades ilícitas; realiza vigilancia y protección de la infraestructura petrolera, representada en los oleoductos incluyendo el Bicentenario; conduce operaciones aéreas aplicando la fuerza para la neutralización y captura de narcoterroristas, integrantes de Grupos Armados Organizados y GAO-residuales (integrantes de las FARC que no se acogieron al acuerdo de paz); además de apoyar con todas sus capacidades las operaciones para la erradicación de cultivos ilícitos y contra la minería ilegal.
El Grupo Aéreo tiene la capacidad de llevar a cabo otras misiones no relacionadas con la guerra, como esfuerzos en la preservación del medio ambiente con reconocimiento aéreo de fuentes hídricas en apoyo a entes gubernamentales, extinción de incendios y otras actividades en el marco de la responsabilidad social.






