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Soñó la Fuerza como subteniente y la volvió una realidad siendo comandante de la Institución. Durante casi una década impulsó una serie de cambios que modernizaron el poder aéreo de la nación, incorporando el helicóptero y dando el salto de la aviación a pistón a la del jet, evolución que no se ha detenido.“ …El futuro es promisorio, nuestra Fuerza Aeroespacial es muy importante en el contexto latinoamericano, sobre todo porque tenemos un personal muy patriota, muy preparado”. Mayor General Alberto Pauwels.

En 1942, luego del hundimiento de la goleta colombiana Resolute, por un submarino alemán, se destacó en Barranquilla el Escuadrón de Combate y Reconocimiento, dotado con aviones Falcon F-8F y reemplazados posteriormente por Texan T-6 que, dependiendo de la Base Aérea de Palanquero, operaron hasta finalizar la Segunda Guerra Mundial.

En 1976, la principal preocupación para el comandante de la Fuerza Aeroespacial era establecer una base aérea en el departamento del Atlántico, con miras a la interdicción en el Caribe del tráfico aéreo y marítimo de marihuana que salía de La Guajira hacia los Estados Unidos. El proyecto dio paso a la creación de una base aérea que compartiera la pista de aterrizaje con el Aeropuerto Internacional Ernesto Cortissoz.

En noviembre de 1977 nació el Grupo Aéreo del Norte, GANOR, dotado de aviones Mescalero T-41, Beaver U6-A, Skytrain C-47; helicópteros Cayuse OH-6A, Huey UH-1H; así como turborreactores Silver Star T-33, en comisión del Comando Aéreo de Combate No. 2. Con apoyo de la Misión de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, USAF, se inició el entrenamiento de personal y recepción de los primeros Dragon Fly A-37B. En 1979 se le confiere la categoría de Comando Aéreo de Combate No. 3, inaugurado oficialmente en junio de 1982.

El Programa de Interdicción Aérea ABD, acuerdo suscrito entre los gobiernos de Colombia y Estados Unidos, para la negación del tráfico ilícito de aeronaves del narcotráfico, ha sido soportado por el CACOM 3 como una de sus principales misiones. Las operaciones militares contra el narcoterrorismo posibilitaron a la Fuerza Aérea para desarrollar un sistema de defensa aérea sustentado en una red de radares militares y plataformas aéreas (aviones SR-560 y Merlin SR-26), inicialmente operadas y mantenidas por el gobierno de Estados Unidos. Años después, en razón de los resultados operacionales, que redujeron el uso ilegal del espacio aéreo sin errores, se transfirió la propiedad total de aeronaves y equipos a la Fuerza Aeroespacial Colombiana.

Entre las grandes fortalezas de este Comando Aéreo figuran la operación con visores nocturnos NVG, capacidad que le permitió ser pionera en misiones de reabastecimiento en vuelo nocturno y bajo nivel. CACOM 3 también ha desempeñado un papel importante en las operaciones aéreas contra objetivos de alto valor estratégico, siendo punta de lanza en el empleo de bombas inteligentes con las que logró resultados decisivos en ataque aire-tierra como la recuperación de la zona de distensión, donde los A-37B cumplieron más de 100 salidas en misiones de combate; la operación Alcatraz contra alias “Martín Caballero”, cabecilla de primer nivel de las FARC; y Fénix, contra alias “Raúl Reyes”, miembro del secretariado y líder ideológico de esa organización.

Otras aeronaves en que apoyaron sus operaciones fueron: Fantasma AC-47T, Bandeirante C-95 para transporte y enlace; helicópteros de transporte mediano Bell-205, Rapaz B-212, Defender H-500 y Huey II UH-1H, y Schweizer SA2-37B, como plataforma de inteligencia.

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El Museo de la  Fuerza Aeroespacial Colombiana estudia, divulga, recupera y conserva el patrimonio histórico y tecnológico aeronáutico colombiano, contribuyendo a la cultura nacional, fomentando valores sociales como el respeto, el reconocimiento cultural e histórico y el amor patrio, incentivando también a la investigación y al desarrollo aeronáutico en Colombia.

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