Corría el año 1933 y el conflicto con Perú se hallaba en su apogeo. La casi totalidad del esfuerzo bélico nacional estaba concentrada en el teatro de operaciones del sur, en la región amazónica, y nuestras costas se encontraban desprotegidas.
Esta situación facultó al Ministerio de Guerra para crear, en ese año, la Base Aérea del Pacífico en Buenaventura. Sus instalaciones fueron los modernos edificios, rampas y hangares construidos años atrás por SCADTA, que tenía allí su centro de operaciones para el cubrimiento de las rutas en esa zona. Eran predios estratégicamente ubicados sobre una pequeña saliente de la selva, en el extremo norte de la bahía porteña. Lo intrincado de la maleza en esa época, hizo que las únicas vías eficaces para salir y llegar al puerto fueran la acuática y aérea.
La misión de la Base consistía en patrullar toda la Costa Pacífica, la protección especial del puerto de Buenaventura y prevenir supuestas incursiones por parte de unidades navales del Perú. Desde el comienzo se dispuso material volante integrado por aviones Junkers W-34/K-43, Dornier Wal Do-J y Commodore P2Y-1, conocido como sesquiplano.
A comienzos de 1934, la Unidad se reorganizó y pasó a depender de la Escuela Militar de Aviación en Cali. Posteriormente, sufrió otra reorganización y empezó a depender de la Dirección de Aviación Militar, hoy Comando de la Fuerza Aeroespacial Colombiana.
Lo inhóspito de la selva, el recio clima, la insuficiencia de agua potable, las grandes fluctuaciones entre las mareas, la grave e interminable situación económica que atravesó el país después de la guerra con el Perú y un voraz incendio provocado por un corto circuito que arrasó buena parte de las instalaciones, hicieron presentir el final. A pesar de todos los obstáculos se continuó laborando arduamente por más de 10 años.
En junio de 1949, el alto mando de la Institución determinó el cierre total de la Base y el traslado de su personal y material volante a Palanquero. Las instalaciones fueron ocupadas por la Armada Nacional y, posteriormente, unidades del Batallón Caldas de Ingenieros del Ejército las adecuaron para entregarlas a la Infantería de Marina.






