“La selva ejerce en el hombre un embrujamiento al cual muy pocos logran sustraerse”. Esta frase del coronel Herbert Boy, piloto alemán que luchó al lado de los colombianos, en el conflicto con Perú, resume el entorno geográfico particular en que se creó esta base.
Desde el conflicto con Perú hasta la creación de la Base Aérea, el ejercicio de la soberanía desde el aire se efectuaba de manera limitada con una aeronave asignada al Comando Unificado del Sur, CUS, con sede en Leticia. El país carecía de una unidad de la Fuerza Aeroespacial, que sirviera como plataforma de lanzamiento y recuperación para sus operaciones militares y control fronterizo, en el área más meridional e inhóspita de la nación, entre Colombia, Brasil y Perú.
La pista del aeropuerto Vásquez Cobo de Leticia, punto estratégico en la geografía colombiana, fue la oportunidad para que la Fuerza Aeroespacial estableciera en sus inmediaciones la Base Aérea, conformada por tres haciendas: Puesto Monta, La Esperanza y Villa Claudia. Su construcción fue un reto logístico que tomó cinco años, ya que las únicas vías de acceso son la aérea y la fluvial. El transporte de aquellos insumos que no llegaban por vía aérea siguió la misma ruta recorrida en 1932-1933 por la Fuerza Expedicionaria del Sur para defender el Trapecio Amazónico, navegando desde Cartagena por el Caribe, el Atlántico y a lo largo del Amazonas, desde su desembocadura hasta Leticia. La localización de la Unidad en la región de la Amazonía obligó a un proyecto respetuoso del ecosistema, con un plan de manejo ambiental y paisajístico de interés permanente en la Fuerza Aeroespacial Colombiana.
En marzo de 2010 se activó la Base Aérea y, en junio del mismo año, el Grupo Aéreo del Amazonas. A lo largo de su historia con aeronaves tipo Caravan C-208, Bronco OV- 10, Súper Tucano A-29B, Fantasma AC-47T y helicópteros, ha conducido operaciones aéreas para contribuir a la defensa de la soberanía, la independencia, la integridad del territorio y el orden constitucional.
Para contrarrestar amenazas al medio ambiente, el GAAMA apoya el estudio de la formidable biodiversidad del Amazonas, realizando sobrevuelos como parte del proyecto de Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación, REDD plus, en el que científicos monitorean la deforestación de la selva amazónica y, con tecnologías de punta, miden el contenido de carbono de los ecosistemas.
A través del GAAMA, la Fuerza Aeroespacial Colombiana promueve estrategias de cooperación internacional con Perú y Brasil para la realización de operaciones militares contra amenazas comunes. PERCOL, COLBRA y AMAZONAS, son algunos de los ejercicios que buscan integrar capacidades para combatir tráficos aéreos irregulares, vuelos del narcotráfico, minería ilegal y criminal, contrabando, tráfico de armas o especies y migración ilegal.
Amazon Log es otro ejercicio de la frontera tripartita con el fin de demostrar, a través de entrenamientos y misiones simuladas, capacidades operacionales y logísticas en caso de atención de desastres naturales o amenazas trasnacionales, fortalecer los sistemas civiles y militares en operaciones multinacionales de ayuda humanitaria y reforzar la presencia de los estados en regiones de difícil acceso. A esta experiencia se sumaron España, Israel, Japón, Pakistán, Reino Unido y Rusia, como observadores internacionales.
La cooperación internacional se ha extendido al campo de la asistencia humanitaria, con jornadas de apoyo al desarrollo binacional, que brindan salud gratuita a comunidades locales e indígenas de Leticia, Tabatinga, Puerto Nariño y aledañas. El GAAMA realiza igualmente sobrevuelos que monitorean la creciente del río Amazonas, con el fin de alertar a los organismos de socorro del país, garantizar la conectividad de los corregimientos y brindar ayuda humanitaria con vuelos de evacuación y traslado aeromédico, además de puentes aéreos entre Amazonas y Bogotá en épocas de inundación.






