En los inicios de la aviación en Colombia, un joven piloto aventurero en un Caudron G3 realizaba vuelos de observación con el fin de descubrir campos de aterrizaje en el país. Para no lesionar a los curiosos espectadores cuando aterrizaba en un potrero vecino a Cúcuta, accidentó su preciada aeronave contra un cerezo. “Seguiremos adelante”, Camilo Daza (1898-1975).
En septiembre de 1932 se dio inicio al Servicio de Transporte Militar en Colombia, cuando un monomotor Junkers F-13 transportó por primera vez hacia el sur del territorio nacional al coronel Luis Acevedo y a su comitiva. Durante el conflicto con Perú, estas misiones de transporte se volvieron frecuentes en aeronaves Junkers W-34/JU-52 presidencial y Cóndor BT-32.
Doce años más tarde, se consolidó el Escuadrón 101 de Transporte en la Base Aérea de Madrid, Cundinamarca, dependiente del Comando de la Fuerza Aeroespacial. Este Escuadrón, que además de los Junkers y Cóndor, contaba con aviones Lodestar C-60 y Skytrain C-47, se consolidó como cuna del transporte militar a partir del “Bogotazo” (9 de abril de 1948), cuando se estableció un puente aéreo para transportar hacia la capital tropas provenientes de diferentes partes del país.
En 1954, el éxito del recién creado Escuadrón de Enlace en el Aeropuerto de Techo, en Bogotá, condujo al nacimiento del Grupo de Transporte Aéreo Militar, que alcanzó la categoría de Base de Transportes en 1959. El Comando de la Fuerza Aeroespacial Colombiana ordenó el traslado de la Unidad a las instalaciones del Aeropuerto El Dorado, mientras se terminaban las obras de la futura Base Aérea, donde iniciaría operaciones en 1963, en calidad de Comando Aéreo de Transporte Militar, CATAM. Nueve años después, la Base Aérea recibió el nombre del pionero, piloto, mecánico, empresario y oficial de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, Camilo Daza.
En 1968, llegaron los dos primeros aviones Hércules C-130B para misiones de transporte de personal, carga y operaciones aerotransportadas (paracaidismo militar), entre otras, permitiendo a la Fuerza operar en pistas cortas y no preparadas, algo muy característico en la mayoría de aeródromos en Colombia, en esa época. En los años ochenta y noventa aumentó la flota de C-130 con versiones H/B, lo cual incrementó la movilización de tropas de superficie y material logístico desde CATAM hacia los teatros tácticos, contribuyendo al éxito en la lucha contra el narcotráfico y la guerrilla. Así mismo, se fortalecieron las misiones de ayuda humanitaria, que se venían realizando desde la década de los sesenta con los aviones Skytrain C-47 y Sky Master C-54.
En 1983, Korean Airlines vendió a la Fuerza Aeroespacial Colombiana un Boeing modelo B-707-373 en versión comercial y carga. La aviación militar colombiana contaba con el primer avión de transporte pesado y de largo alcance, utilizado también como avión presidencial. En 1990, fue enviado a Israel para conversión a tanquero KC-137. Zeus, como se bautizó, permitió extender la autonomía de los aviones de combate Mirage M-5, Kfir C-7 y Dragon Fly A-37. En 2010, fueron ampliadas estas capacidades con la compra del Boeing KC-767-200, conocido como Júpiter, alguna vez operado por Air China, proporcionando una notable proyección regional y global en misiones de transporte y ayuda humanitaria.
Se han creado puentes aéreos para apoyar zonas afectadas por desastres naturales u otras amenazas dentro del territorio nacional, como Armenia, Ituango, Mocoa, Punta Gallinas, Popayán y Tibú, entre otras. A su vez, diferentes naciones han sido objeto de la solidaridad que el Estado Colombiano ha brindado a través de CATAM, entre ellas: Brasil, Costa Rica, Cuba, Chile, Ecuador, Guatemala, Haití, Jamaica, Japón, México, Panamá, Perú, Puerto Rico, San Martín y Siria.
A partir de febrero de 2003, la Base Aérea realiza misiones de transporte aeromédico, con aeronaves en configuración medicalizada Nurtanio CN-235; posteriormente, se suman el Súper King 350, Casa C-295 y C-130, a bordo del cual se practicó la primera cirugía en vuelo en el país sobre la ruta Tres Esquinas-Bogotá. En 2018, CATAM transportó el paciente número 20 mil en aeronaves de la Fuerza Aeroespacial Colombiana.
A comienzos de la primera década de 2000, la Unidad adquirió capacidad de Visores Nocturnos, NVG, para operar los equipos Hércules C-130, CN-235 y C-295 en cualquier aeródromo del país sin iluminación. Lo anterior permitió desarrollar todo tipo de operaciones las 24 horas del día. Adicionalmente, con la adquisición del sistema MAFFS II, adaptado al equipo C-130, la Fuerza se convierte en una potencia regional para combatir incendios forestales de gran magnitud.
A lo largo de 75 años, una amplia variedad de aeronaves se ha sumado al parte aeronáutico del Comando Aéreo de Transporte Militar, entre ellas: Lodestar C60A, Catalina PBY5, Expediter C-45, Aero Commander L-26, Fellowship F-28, Beechcraft C-90, Casa C-212-200, Turbo Commander 690D, Citation II, BBJ-737-700 presidencial, Boeing 727 C-22B, Boeing C-40, Learjet LJ-60, Legacy MB-135 y King Air 300/C-90.
CATAM es responsable de una de las funciones más importantes de la Fuerza Aérea Colombiana, el transporte del Presidente de la República, su familia y funcionarios del Gobierno Nacional, misión que comenzó en 1932 con un Junkers JU-52. Así mismo, la base es la puerta de entrada de importantes personalidades extranjeras, tales como, mandatarios y sumos pontífices en visitas oficiales al país.
Adicionalmente, su presencia en el mundo como embajadora de Colombia ha sido muy activa con vuelos presidenciales y otras misiones de transporte de carga y personal, vuelos vip, visitas oficiales, vuelos humanitarios o ejercicios operacionales, además de su participación en Ferias Aeronáuticas Internacionales y expediciones científicas, entre otras actividades. Las tripulaciones de CATAM se han certificado para realizar vuelos transoceánicos y misiones polares. Como consecuencia, más de 70 países en los cinco continentes han sido plataformas de aterrizaje de las aeronaves de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, donde los símbolos patrios y emblemas institucionales han dejado huella.
CATAM ha materializado el objetivo de alcance global de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, cumpliendo misiones en lugares tan extremos como Kulusuk, Groenlandia; isla Rey Jorge en la Antártida; Manila, Filipinas, y Lattakia en Siria. Esta gran capacidad de transporte multiplica la movilidad de la Fuerza Pública y entidades del Estado, que en un año ha alcanzado cifras de 240 mil personas y 14 mil toneladas.






